sábado, 14 de noviembre de 2009

Coyote: Nacer de Nuevo

Contra todo pronóstico, incluso contra el de sus mismos fundadores, este blog que suscribe persiste (bien que con no pocos altibajos, que era lo menos que podía esperarse), hasta haber cruzado la línea del bienio; como decimos, este hecho ha sorprendido hasta a los miembros del equipo de El Blues del Coyote, los cuales se reconocen como víctimas de la desidia y carne de dejadez congénita.

Cierto es que algunos de los miembros del equipo original ya no están entre nosotros, y que el mismo Coyote tiene tendencia a ausentarse largas temporadas - no ya de nuestra cercanía, sino también de este plano material, a realidades supralunares más allá del sentido común y de cualquier atisbo de lógica pedestre; no es menos cierto, sin embargo, que desde que emprendimos nuestra andadura era algo que teníamos ya por sabido: que el grueso del equipo esté conformado por maniaco-depresivos, dando lugar a esos altibajos mencionados, al margen de nuestra primigenia declaración de intenciones, sobre ser completamente fieles a nuestro instinto de incoherencia.

Es buena hora, pues, de hacer un sentido homenaje y recuento de aquellos miembros del equipo original de El Blues del Coyote que no se encuentran ya entre nosotros:


El equipo original de El Blues del Coyote,
en su reunión fundacional en Adyar, 1952


* Doctor Ananda Bharatanatyam, notable lingüísta y metafísico: Desapareció sin dejar rastro, abandonando todas sus pertenencias, su trabajo y familia; aun siendo insoluble el caso de su ubicación, los detallados diarios que llevaba el profesor Bharatanatyam sobre sus avances en las disciplinas del yoga han llevado a más de una hipótesis descabellada.
* Capitán Henry Maynard, avezado pilóto: Acosado en sueños, durante el caso de "el Atlante", voló una noche entre El Cairo y un destino desconocido, para no volver a saberse más de él. Cierto que algunos miembros del equipo han recibido misteriosos mensajes, donde afirman que Maynard se encuentra perfectamente, habiendo desposado a la princesa heredera de cierta civilización perdida, y hecho promesa de no volver a la superficie nunca más; no todos estamos seguros de este último punto.
* Sir Hiram Quain, filósofo de la cultura y reconocido ocultista: Iniciado de alto grado en numerosas sociedades secretas del planeta, erudito de bastos conocimientos y diplomático para la Corona británica; muchos miembros del equipo ya le habían advertido del riesgo de ciertas técnicas esotéricas llevadas a cabo en su imponente y lóbrega mansión familiar, Quain Manor, al igual que ciertas lecturas a que se daba, en su amplia biblioteca. Su estancia ya indefinida en el sanatorio privado lo demuestran.
* Memsahib Irene Chrakravarti, teósofa y nuestra médium particular: Mestiza de dos culturas, sensitiva y de profunda sagacidad, había heredado de sus antepasados adeptos de la Avidya Tantra cierta facilidad para alcanzar el estado de trance, cosa que el equipo explotó en numerosas sesiones en que la memsahib ejerció de médium; la última y más desastrosa de esas sesiones tuvo como resultado dejar en estado catatónico y comatoso a Irene, estado del que aún no ha despertado. Y sus últimas frases, que hemos grabado con fuego en nuestra memoria, aún resuenan con ecos inquietantes.
* Herbert Houssian, periodista y experto en geopolítica: Incansable en su denuncia del genocidio armenio, de quienes tiene sangre por parte de sus ascendientes paternos, ha sido corresponsal de guerra en conflictos por todo el globo; sus amplios conocimientos de los entresijos del gran juego de la política internacional han sido no pocas veces de gran ayuda. Lo último que supimos de él es que nos había puesto una conferencia desde Berlín, pero desde entonces nada sabemos de Herbert Houssian; algunos sospechan que fue detenido de forma ilegal por la CIA, y llevado a la prisión de máxima seguridad de Guantánamo; otros opinan que fue el MOSSAD quien llevó a cabo la detención.

Y estos, entre los más señeros del equipo, puesto que nos dejamos en el teclado la rememoración de otros miembros igualmente importantes, como el reputado arqueólogo doctor Spiro Gianakopoulos (desaparecido en extrañas circunstancias durante una excavación en el laberíntico palacio de Knossos) o el chamán yaqui conocido como "Cuervo Astuto", éste último uno de los que siempre había desconfiado del viejo Coyote (quizá por conocerlo mejor que nadie).

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