miércoles, 5 de mayo de 2010

Bajo el Monte de Venus (III)

El Ocaso de los Dioses

D
ecían algunos que el célebre caballero y poeta escasamente conocido como Tannhäuser accedió al reino carnal de la diosa citerea desde las grutas de Hörselberg, en el distrito de Turingia. Cierto es que fue en aquel monte horadado por profundas grutas y cuevas donde, durante siglos y según se afirma, se había rendido culto a una diosa matriarcal bajo el germano nombre de Hölde o Helda (esposa del dios tuerto, Wodan u Odín), e incluso había llevado a más de uno durante los largos años de imposición paulatina del cristianismo en la zona a darle a aquella cueva el infausto nombre de Satansstätte, más o menos traducible como “el sitio de Satán” - como siempre, las figuras mitológicas con cuernos pueden ser fácilmente confundidas, sobre todo para aquellas mentalidades que consideran diabólica cualquier divinización de ciertas funciones corporales (cuando no, directamente, niegan la existencia de necesidades ineludibles y, valga resaltar, trastocan el valor vital de los placeres que conllevan). Si realmente en Hörselberg existe o existió un acceso físico al Monte de Venus, cabría la posibilidad no de que el Diablo se diese sus paseos por la montaña, sino que quizá podría haber sido confundido con algún despistado sátiro o fauno, servidores de la diosa nacida de la espuma y conocidas criaturas de sexualidad exacerbada.


En todo caso, y como hemos resaltado en otras ocasiones, siempre será más fácil dar con espíritus tentadores y/o corruptores en las sacristías y diaconías, allí donde con más ahinco se reprimen ciertas necesidades e instintos de índole física y corporal.

(Por otro lado, el Primer Caído ya tiene su propia montaña, conocida como Diuvelsberg, donde se afirma tradicionalmente que habitó el célebre Kyrië, rey entre los gnomos. Eso sin contar con que en tierras centroeuropeas puede darse con facilidad con uno de los avatares del Adversario más conocido a nivel literario: que no es otro que el célebre Mefistófeles, único entre los ángeles rebeldes, pues sólo a él se ha permitido estar frente a la Presencia (cosa totalmente prohibida al resto de los ángeles que fueron expulsados inicialmente de Su lado), e incluso el muy sinvergüenza se da el lujo de hacer apuestas con Dios de vez en cuando, jugándose la salvación eterna de algún mortal (podemos señalar entre los más célebres al paciente Job y al iniciado Fausto, por supuesto). Claro que en el basto erial espiritual en que se ha ido convirtiendo el paisaje mental inter-subjetivo, debido entre otras cosas a la imperante razón técnica que fuerza al exilio a todo aquello que no puede ser concebido por su lógica, cantidad de seres y entidades han tenido que hacer malabares conceptuales, para poder pervivir – en el caso de Mefisto, éste ha sabido sobrevivirse en gran parte gracias a su aparición en esa forma de narrativa gráfica (y pseudo-mítica) conocida como cómics de superhéroes, e incluso ha sido encarnado por Peter Fonda en una fílmica y no muy afortunada ocasión.)

Mefistófeles sobrevolando
la ciudad de Wittenberg (obra de Delacroix)
...

Ya a las alturas del siglo XIV, que es cuando se supone fue redactado el Codex Manesse (primer escrito donde es citado el ministril Tannhäuser), el empuje de las creencias cristianas, así como el peso de la lógica racional, dio lugar a que esa gran cantidad de espíritus locales y divinidades paganas buscasen refugio bajo numerosas montañas, montículos y demás accidentes topográficos (incluyéndose aquí grutas, fuentes, arroyos y todo tipo de paisajes naturales apartados de la civilización humana) – al modo que habían estado haciendo hadas, kobolds, duendes y otras criaturas elementales tradicionalmente, y cuyos hogares habían dado en llamarse genéricamente las Grottenschrate. No debió ser para menos, entre otras cosas, porque aquél que no alcanzase manera de sobrevivir en el siempre cambiante y dinámico subconsciente colectivo, iba a ser arrastrado por esa nada abismática que es la creencia judeocristiana, y desaparecer en esas honduras transcendentales – bien por ser absorbidos por el imperante arquetipo del Dios Padre (caso del desaparecido Zeus); o bien por pasar a formar parte de ese progromo de las creencias en que se convirtió la implantación del cristianismo en occidente, donde toda figura pagana, si no era el caso anterior, pasaba a ser condenada directamente a formar parte del grueso de las filas infernales – véanse sino los casos de Baal/Belcebú o de Astarté/Astaroth, dioses orientales de épocas previas al establecimiento del aburrido monoteísmo judeocristiano que, bien que desfigurados y alterados por la mala prensa cristiana, son parte reconocida de la jerarquía infernal.

El caballero-poeta Tannhäuser,
tal como aparece en el Codex Manesse,
ataviado con los ropajes de la Orden Teutónica a la que perteneció

Que la pervivencia de los dioses – pero no sólo, por supuesto, pues pudiéramos perfectamente estar hablando aquí de ideas, teorías e incluso de sueños – depende en gran medida, si no absolutamente, de la intensidad con que pueda creerse en ellos, sobre esto el viejo Coyote no osa ponerlo en duda; que en el único sitio donde es indiscutible que existan los dioses es en nuestras mentes, en las grutas de nuestro subconsciente; ahí reside toda su miseria y todo su poder.

Que los dioses, como las creencias en general, para sobrevivir, deben aprender a adaptarse a los cambios temporales e históricos; y, de hecho, una gran parte de los mitos que han sobrevivido hasta nuestros días no ha sido más que un intento por parte de la mentalidad arcaica de acomodar los nuevos acontecimientos y cambios históricos que sobrevenían al corpus mitológico tradicional – es decir, que todas las vicisitudes, fuesen estos del tipo que fuesen, tenían su razón de ser mitológico-religiosa: para la mentalidad arcaica, las desgracias (epidemias, guerras, caída de una dinastía reinante, etc.) no ponían en duda la existencia de los dioses, sino que era explicado dentro de su paradigma mítico. Cosa que no ocurre desde la implantación del cristianismo, con su manía de la creencia única y a la hoguera con el que diga lo contrario: es decir, que si excavando aparecen restos fósiles, o si alguien propone una teoría biológica coherente y con sentido común sobre la evolución de las especies, eso puede poner en duda el “creíble” relato mítico de la creación judeocristiana. De hecho, largamente discutida en Europa ha sido la irresoluta cuestión y debate de la relación entre fe y razón (como si fuesen excluyentes); pero ése, amigos, es un signo de la mentalidad occidental y del desequilibrio que la caracteriza.

Veamos un par de casos singulares sobre la muerte o supervivencia de los dioses antiguos:

1) La muerte del dios Pan.

Conocido es el relato de la muerte del lascivo dios de los pastores, hijo del avispado Hermes, relatado entre otros por el escritor profesional Plutarco. Cuenta éste en su De Defectu Oraculorum que yendo cierto piloto greco-egipcio que navegaba por entre las islas griegas, a su paso por la isla de Pixa, escuchó una voz ultraterrena, que le indicó que al pasar por Palodes anunciase que "el gran dios Pan ha muerto", cosa que hizo a grito pelado, cuando la proa de su nave cortaba el agua de las inmediaciones de la isla. Como reacción, de las orillas surgieron multitud de voces misteriosas, lamentándose y gimiendo (se entiende esto como que los otros dioses y seres féericos descubrieron por vez primera que ellos, también, podían perecer). Esto llevó a Plutarco y otros pensadores greco-romanos a especular si los dioses, realmente, no eran inmortales, sino que más bien lo que ocurría es que tenían una vida más larga que los hombres, simplemente; para los intelectuales de la época clásica, debió presentarse como mínimo llamativo la paulatina decadencia de los oráculos - cuya importancia, siglos atrás, había sido vital para la supervivencia del mundo arcaico griego, y sin cuyo consejo no se consideraba tomar ninguna decisión importante -, debido, como hemos repetido en más de una ocasión, a la aparición en Grecia del pensamiento especulativo y racional que trajo el parto de la filosofía (junto con la aparición del cristianismo en el protectorado romano de Galilea).

Y no poco tuvieron que ver en esto los más importantes padres del pensamiento racional occidental: Platón y Aristóteles, entre otros. El mismo Platón, en su Carta VII, critica con dureza la falsa amistad y camaradería que surgía entre las gentes del vulgo que habían participado en los misterios de Eleusis, pues, según decía, esa amistad no se fundaba en el conocimiento cierto de las ideas de Bien y Verdad. El ancestral mundo mítico-arcaico había comenzado a desaparecer con la llegada de una nueva forma de interpretar el mundo: la racional. Con el pensamiento racional, los objetos ya no se interpretan como una mera señal a otra realidad, superior y sagrada, sino que se consideran por sí mismos. Esta paulatina de-sacralización o desencantamiento del mundo, proveniente de la nueva mentalidad racional, tiene una de sus culminaciones en la transformación total de la visión del mundo con las aportaciones de Galileo, Kepler y otros. Ya con posterioridad, Teofrasto (discípulo de Aristóteles y director de su Liceo) y otros interpretaron las actitudes y formas de vida paganas como un largo listado de meras supersticiones.

Pero ya, desde Platón y seguramente desde su maestro Sócrates, la poesía como vehículo de transmisión oral de la sabiduría tradicional y mítica estaba sufriendo una serie de ataques que la fueron desgastando; no en vano, en su perfecto sistema político, la República, el filósofo de anchas espaldas había decidido que ni un poeta cruzase sus puertas (o todo lo más, lo apalizaran y le robasen la ropa). Y a partir de Platón, el mito sólo sirve como mero recurso literario para expresar verdades filosóficas; la religión pasa con el nacimiento de la filosofía a convertirse en superstición, o todo lo más en una forma anticuada y desvaída de transmisión de verdades.

Dejamos para la próxima y última entrega el segundo ejemplo de cómo estos seres feéricos del mundo antiguo han alcanzando a sobrevivir en épocas modernas, y los malabares conceptuales que hubieron de hacer para conseguirlo, así como un detallado relato de lo que aconteció a Tannhäuser durante su agradable estancia en Venusberg.

jueves, 15 de abril de 2010

Bajo el Monte de Venus (II)

La diosa que vino de la espuma

El ingente caudal del mito olímpico, o clásico, organizado y sistematizado en mayor o menor medida por lumbreras como Hesíodo y Homero (y, posteriormente, por los trágicos griegos), puede llegar a considerarse como una nueva interpretación de los símbolos míticos arcaicos (en gran parte matriarcales), desde una perspectiva patriarcal indoeuropea; en éste (es decir, en el mito olímpico) se han perdido por tanto los significados originales de los mitos arcaicos - la discutida adoración a la Diosa madre mediterránea -, en favor de un desplazamiento del sentido de lo sagrado, que otorga el papel relevante en el drama mítico a los dioses masculinos, colocando al dios-padre Zeus como líder y regente de los dioses que habitaron el monte Olimpo, y a la diosa-madre Hera como subordinada a éste - o, como en el caso de los hebreos, eliminando cualquier presencia femenina de aquello que consideraban como lo sagrado.

Y aun habiéndose perdido, distorsionado u olvidado el sentido original de los numerosos mitos matriarcales arcaicos, muchas de sus leyendas y ritos asociados pervivieron de una u otra forma, resultando harto complicado para los sacerdotes patriarcales enterrar y hacer olvidar dichas leyendas, misterios y rituales; algunos de los mitos griegos que han llegado hasta nosotros aún conservan algunos de sus elementos originales, si bien las constantes re-escrituras a lo largo de la historia han hecho en muchos casos casi imposible desentrañar qué partes corresponden al mito original, y qué partes han sido incorporadas posteriormente, para facilitar esa transición del matriarcado al patriarcado (y, siglos después, de una sociedad heróico-aristocrática a una filosófico-democrática). No obstante, el trabajo del poeta mitógrafo Robert Graves (la Diosa lo acoja en sus senos) ha conseguido clarificar muchos de los oscuros mitos de la Grecia antigua, restituyéndoles en gran parte su sentido originario.

Se presenta, por lo tanto, llamativo el caso de Afrodita (diosa del deseo, del amor carnal, de la prostitución y la fecundidad, entre otras atribuciones). De entre los principales dioses que componen el panteón olímpico, Afrodita es la única que no es presentada como hija o hermana de Zeus, sino que - según la versión más extendida, y que sanciona Hesíodo - ella misma surgió desnuda y adulta de la espuma del mar que se formó cuando Cronos arrojó allí los cercenados órganos genitales de su padre, Urano. Según podemos interpretar, Afrodita representa, entonces, una reminiscencia de la diosa de amplio culto por el mediterráneo y oriente medio, que surgió del Caos y bailó sobre el mar, para dar lugar a la Creación (aunque la versión de los misterios órficos incluye cierta interacción con Ofión, la Serpiente Primordial, lo que la hace más interesante). Es de suponer, entonces, que tratamos aquí con la ancestral diosa triple de múltiples nombre y avatares: Llamésela Innana, Ishtar, Isis, Astarté, Atanit o de muchas más formas que ahora no le asoman al Coyote a la memoria. Y ni tan siquiera siglos de predominancia religiosa masculina (bueno, religiosa y de la otra también) consiguieron borrar casi del todo el recuerdo ancestral del culto a esa diosa pre-patriarcal, de amplias prerrogativas y atribuciones.

La otra versión del nacimiento de Afrodita, menos difundida actualmente (aunque es el mismo "Homero", quien la cita), relata cómo fue engendrada por Zeus en Dione, hija de Océano y Tetis; se la ha llamado hija de Dione, entre otras cosas, porque Afrodita suele ir frecuentemente acompañada de tórtolas, palomas y gorriones, aves lascivas que anidan en el roble. Y Dione, antes de que Zeus lo tomara para su propio culto, era la diosa del oráculo de Dodona, el robledal sagrado; de modo que cuando los sacerdotes patriarcales (id est, Zeus) tomaron el oráculo y se hicieron cargo de él, Zeus pretendió arrogarse la paternidad de Afrodita.

Esta aparente contradicción entre ambos orígenes, terminó llevando a los filósofos neoplatónicos a especular que, en realidad, había dos diosas con el mismo nombre: La Afrodita Urania y la Afrodita Pandemos, que con los siglos ha dado en el tópico cristiano de la diferenciación entre amor espiritual o sagrado y amor carnal o profano. Imagen ésta que han tomado como motivo para sus obras numerosos pintores europeos.

Por supuesto, y según el viejo Coyote, Afrodita siempre tiene uno de sus pies posado en el mundo corporal y el otro en el más amplio mundo de las ideas. De ahí que se pueda acceder desde el mundo material al etéreo reino de Afrodita, del mismo modo que hizo Tannhäuser en la leyenda medieval, o antiguamente el mancebo Adonis.

Se ha señalado que el culto a Afrodita provenía originalmente de oriente medio, posiblemente de la diosa ugarítica o cananea, que representaba su papel en el ciclo vegetal anual junto con Baal o Tammuz, como el joven que era llevado al mundo de los muertos durante los meses de otoño-invierno, para ser rescatado y resucitado en primavera por la diosa, que descendía a los infiernos en busca de su jóven amante. Sus orígenes fenicios (o asirios, según apuntan otros) explican que su culto comenzara en la Grecia insular, en concreto se citan las islas de Citera, Pafos y Chipre como las primeras tierras donde fue a residir la diosa, una vez su aparición surcando las espumas del mar en una venera, así como sus primeros lugares de culto.

En el caso del mito griego, el papel del jóven amante que es muerto durante la siega de estío, para permanecer en la tierra de las sombras durante los meses invernales, es tomado por Adonis, quien debe repartir su amor durante el año entre las diosas Afrodita y Perséfone, seis meses con cada una, respectivamente. Así como en los mitos orientales Tammuz, Osiris o Baal son muertos por alguna deidad masculina (Set, o Mot, en algunos casos), igualmente Adonis lo fue por el belicoso Ares, bajo la forma de un monstruoso jabalí (y, para terminar de confirmar el origen oriental del mito, se afirma que Adonis fue asesinado en el monte Líbano). Según la interpretación de Graves - tomada de Frazer y quizá de Bachoffen -, el seguimiento del rito matriarcal original aseguraba la continuación del calendario sagrado por medio del sacrificio anual del rey sagrado, o consorte de la Diosa, y la toma de posesión de un nuevo consorte; este ritual aseguraba la fertilidad de los campos y, repetido cíclicamente, mantenía los vínculos con lo sagrado y el pacto con los dioses. Aunque, por supuesto, en esta versión ya se han desplazado los sentidos originales del mito matriarcal, y puede dar la impresión de que el viejo rey sagrado (representado por Ares, en este caso), al final de su reinado, trata de eludir su propio sacrificio, ofreciendo a Adonis en su lugar. Se verá cómo la evolución de la víctima sacrificial a lo largo de la historia antigua es la misma historia de la evolución religiosa en la antigüedad: del sacrificio humano del rey sagrado se pasa al sacrificio de un sustituto (un chivo expiatorio o pharmacos, como Adonis en este caso, pero también es el caso de Heracles, quien asesinó a los hijos que tuvo con la tebana Mégara, bajo la excusa de un arrebato de locura - que era como se justificaban los sacrificios de los infantes que sustituían al rey sagrado; así como en el caso del extenso ciclo de la dinastía micénica que culmina en la Orestiada - ejemplar en la evolución desde el matriarcado ctónico al patriarcado celeste).

Con la histórica imposición del sistema patriarcal, el papel de la diosa es relegado a un segundo plano (no pudiendo ser eliminado completamente, no obstante), al igual que el de la mujer en la sociedad indoeuropea, que pasa a ser propiedad y potestad del padre de familia. La línea sucesoria, entonces, se establece de forma patrilineal, desplazando a la mujer al ámbito privado y familiar (protectora del hogar y demás); como se ha dicho en numerosas ocasiones, para escapar de esa férrea posesividad masculina, la mujer en el mundo antiguo sólo tenía ocasión de alcanzar una relativa libertad tomando posesión de arquetipos rechazados por la sociedad: frente al triple arquetipo tradicional de la diosa como doncella-madre-anciana, al Coyote siempre le ha resultado más llamativa la triada de la diosa como prostituta-viuda-bruja, las cuales, de una u otra manera, alcanzaban cierta autonomía respecto a la propiedad que el hombre ostentaba sobre la mujer; aunque en la misma medida que ganaban cierta libertad, ello conllevaba el rechazo por parte del resto de la sociedad, pasando a engrosar el numeroso contingente de los marginados.

Como decíamos, el triunfo total del hombre en la imposición de la cultura patriarcal indoeuropea se alcanzó en el momento en que el rey sagrado consiguió por primera vez eludir su sacrificio mediante un sustituto, alargando de esta manera su reinado, y alterando las leyes sagradas de sucesión. De misma forma, el triunfo del ser humano sobre los dioses viene con el desplazamiento de la víctima humana en favor de un sacrificio simbólico (de un animal, o de algún otro tipo). Finalmente, y con la histórica implantación del cristianismo en occidente, se trastoca por completo el sentido de los mitos arcaicos, cuando ocurre que es la misma divinidad la que se sacrifica.

Pero habremos de ver las implicaciones que tiene la paulatina implantación del cristianismo - así como del pensamiento racional y/o filosófico - en la mentalidad occidental y la base de sus creencias: la muerte de los dioses.

Continuará en la próxima entrega.

viernes, 9 de abril de 2010

Bajo el Monte de Venus (I)

Intro: Una leyenda pagana para un mundo cristiano

La leyenda de Tannhäuser y su estadía en Venusberg, al igual que la del iniciado Fausto o la del Santo Grial, pueden considerarse propiamente leyendas literarias, antes que leyendas de índole popular o de tradición oral; ello no obsta, sin embargo, para que sus fuentes manen sin duda de ese estrato común que son las tradiciones de más profunda raigambre mítica (gestadas en épocas arcaicas y pre-cristianas), relatos y ritos que han pervivido en Europa, bien que distorsionados, por el olvido de sus origenes paganos, o bien por la necesidad de ocultar dichas creencias frente al poder fáctico (y, se entiende, cristiano).

Por ello, si bien, a lo largo de la historia, la leyenda de Tannhäuser ha sido desarrollada, expandida, re-escrita y modificada, sobre todo, por artistas y literatos de variado ámbito, los ingredientes individuales, el entorno e incluso la estructura dramática de la narración legendaria, son tomados de distintas tradiciones paganas o arcaicas (así, por ejemplo, el acceso al reino subterráneo desde montículos sagrados; o el intento de desposamiento con la reina feérica, fata encantanda, o como quieran llamarla); no así la inesperada resolución final de la leyenda, donde ya se puede ver la asimilación ecléctica y la pervivencia de un mundo mágico y mítico, inserto en el sistema de creencias propio del cristianismo europeo medieval- con lo que ello conlleva de prejuicio.

De esta manera, el mundo pagano popular, que les era en gran parte ajeno, sólo podía ser entendido por estos artistas y literatos, desde el filtro de su propia educación clásica (y, por ende, racional); un reino feérico, pagano y pre-patriarcal, sólo podía ser imaginado por poetas, teólogos y compositores, como el reino donde la voluptuosa Venus se refugió, junto con su corte de ninfas, sátiros y demás.

Afrodita y su corte, según el Bronzino
(a ver cuántos símbolos e interpretaciones
esconde esta pintura)

Con todo, una de las primeras noticias que se tienen de Venusberg, este reino-refugio fundado en un elusivo monte de los Alpes por la mítica Afrodita para protegerse de la amenaza del cristianismo, es por parte del clérigo dominico Johannes Nider, en su obra de 1437 titulada Formicarius; en ella, aparte de tomar a las hormigas como modelo perfecto de imitación política, se extiende en su quinta sección en comentar las creencias mágicas y prácticas brujeriles de que informaba que se desarrollaban en el Simmental suizo, entre otras tierras centroeuropeas. Su celo en denunciar dichas prácticas, sin duda en gran parte exageradas por la represión que su conciencia cristiana imponía a sus propios instintos sexuales, llega al punto que su influencia es señalable años más tarde, en el infame manual caza-brujas, el Malleus Malleficarum, del inquisidor dominico y también infame Henricus Institoris, o Heinrich Kramer - escrito a pachas con Sprenger, otro que tal bailaba.


Es fácil suponer o imaginar una cierta pervivencia de los misterios sexuales de la diosa Citerea, en las tradiciones brujeriles que con tanto ahínco buscaban los inquisidores exterminar, durante los años oscuros de épocas pasadas. Sin embargo, es más probable que las gentes del Simmental suizo (no únicamente ellos, claro está) recordasen de manera difusa y fragmentaria los ritos milenarios de alguna diosa de la fertilidad germana local, o algo así. En todo caso, ambas, Afrodita y esa diosa germana de la fertilidad (Holda o Hel, por ejemplo), son arquetipos de una misma cosa, y se limitan a repetir su papel ancestral.

Como decimos, a los poetas y clérigos, deudores de una educación más o menos clásica (el cuadrivium y todo lo demás), no les quedó otra que interpretar el rumor de un culto a una diosa pagana como la remembranza distorsionada del culto a Afrodita, patrona y protectora de los oscuros secretos que el cuerpo esconde; secretos que los reprimidos y resentidos frailes sólo podían imaginar, en un listado de perversiones que su mente calenturienta ponía a su disposición, en la soledad onanista de sus celdas. En este caso, como en muchos otros, el cristianismo subvierte los valores de algo que, en origen, es una celebración de la vida, para pasar a formar parte de la lista de pecados mortales y condenatorios de la moral cristiana. Es más, y según señala el Viejo Coyote, si en los años medievales podían encontrarse gentes que tuviesen tratos con súcubos y otros espíritus venéreos, sobre todo habría que buscarlas en monasterios y sacristías.

Un amanerado Tannhäuser,
según Aubrey Beardsley

Pocos años han de pasar, para que la leyenda de Venusberg sea asociada con las aventuras del minnesänger Tannhäuser, caballero poeta; con ello, se da paso a la apropiación por parte de poetas y artistas (gentes más amables que los inquisidores, como se comprenderá) de esta materia legendaria, y poco a poco la narración irá tomando el aspecto con que se la conoce actualmente. Como una muestra citaremos el Mons Veneris de un tal Heinrich Kornmanns (1614); el Der getreue Eckart un der Tannenhäuser, firmada por Ludwig Tieck, de 1799; en 1816 los hermanos Grimm la incluyen entre las leyendas alemanas; y con ello llegamos a la versión más conocida y desarrollada del tema, que no es otra que la afamada ópera de Wagner, con el título completo de Tannhähuser und der Sängerkrieg auf Wartburg, de 1845; finalmente, y por no extendernos más, el Viejo Coyote no quería dejar pasar la ocasión de mencionar la obra erótica del artista marginal Aubrey Beardsley, su inacaba Under the Hill.

Continuará en la próxima entrega.

lunes, 15 de marzo de 2010

Notas Dispersas sobre laTierra Austral (y Parte Tercera)



Como ya se ha hecho énfasis en más de una ocasión, hacer una cronología no es más que el intento vano de marcar efímeros instantes con diminutos alfileres en la abrumadora corriente de la eternidad; pero en fin, qué vamos a pretender nosotros, meras existencias arrojadas a la vida (sin preguntar ni nada): acaso provocar unas inanes ondas en la superficie, que se aquietan al instante, acaso pretender ir contra corriente - con el riesgo que conlleva el terminar ser arrastrados de forma violenta por la misma... O, en el peor de los casos, embarcarse en un alucinante viaje hasta los abismos más profundos de esa eternidad de la que, en todo caso, apenas podemos tener instantes fugaces de intuición, retazos desvahídos y, nunca más allá de eso. Según el viejo Coyote, esto se debe, sobre todo, a ciertas limitaciones de la sinapsis humana, pero como siempre, hemos desistido de ahondar en dicha cuestión, por el beneficio de la estabilidad de nuestra cordura.

Sin más comentarios, ofrecemos la tercera y última parte de ciertas notas dispersas referentes al continente austral:

Cronología Superficial e Incompleta de Ciertos Hechos Acacecidos en la Antártida (final)

  • 1934: En su segunda expedición a la antártica, el aviador y explorador norteamericano Richard Evelyn Byrd, sobrevive en solitario en una cabaña a 200 kms de Little America durante todo el invierno de este año, para demostrar sus turbadores y obsesivos descubrimientos; estos son acallados por la Marina estadounidense, aunque Byrd seguirá empeñado en investigar y aclarar los extraños sucesos de los que afirma haber sido testigo.


  • 1938: A finales de este año, Richard E. Byrd es invitado en Hamburgo, por parte del gobierno alemán, a participar en una inminente expedición antártica, que declina.


  • 1938-1939: Expedición antártica alemana Neuschwabenland, de la Kriegsmarine, conjuntamente con la Luftwaffe; bajo mando del capitán Alfred Ristcher, contando con el apoyo de un numeroso grupo de científicos e ingenieros, así como personal cualificado, y el inestimable apoyo de submarinos U-boot que transportaron secretamente grandes cantidades de material de construcción y maquinaria de alta tecnología; la excusa oficial, según cuentan, pasaba por la recuperación de una zona de pesca ballenera tradicionalmente usada por barcos germanos, y la subsiguiente reclamación de dicha zona como soberanía alemana. La agenda secreta, sin embargo y al parecer, incluía la construcción de las imponentes bases de Nueva Suabia y Nueva Berlín, vaciando sendas montañas y conectándolas entre sí y al exterior con inmensos canales submarinos, dotándolas de capacidad para albergar a miles de hombres. Algunos - con cierto filtro distorsionador de la realidad, no sabe el Coyote si por intereses pecuniarios, ideológicos o simple metaficción consoladora y nostálgica - han querido ver en esta expedición un intento, por parte de la jerarquía nazi que en ese momento lideraba el país, de construir un enorme santuario/refugio nacionalsocialista ario, desde donde re-comenzar, previendo una posible pérdida de la guerra; o bien, según otros alucinados, como punto de encuentro con aeronaves tripuladas por seres venidos de otros mundos, con quienes los nazis sellaron terribles pactos, etc. El por qué aquellos planes finalmente no pudieron ser llevados a cabo del todo, sólo puede hallarse en especulaciones peregrinas; especulaciones como las que afirman que los ingenieros nazis puestos a la tarea de horadar las montañas, alcanzaron tal profundidad que dieron con la proto-ciudad de los Antiguos, tomada por completo por sus antaño sirvientes, los temibles y multiformes shoggoths. Es de suponer los catastróficos resultados que habría de tener despertar el sentido de autodefensa de aquellas criaturas, apenas imaginadas con horror por el poeta loco. No ha faltado igualmente quien asegurase que, tras aquella cordillera de alturas superiores a la del Himalaya- las fatídicas Montañas de la Locura -, podía accederse a aquella tierra multiplanar conocida como la infausta Meseta de Leng, nexo entre mundos; y que, tomando conciencia de aquello, los científicos de Tercer Reich trabaron ahí contacto con siniestras criaturas que habitan más allá de donde alcanza nuestra limitada percepción, siendo iniciados por sus nuevos amos en oscuros rituales tecno-nigrománticos. Aunque, por supuesto, todos saben que el acceso a la Meseta de Leng en nuestro plano no se encuentra en el polo sur; de hecho, y a tenor de lo sabido con posterioridad, la primera suposición podría ser la más cercana al acierto.

  • 1946-1947: Los USA desarrollan la Operación Highjump; impulsada por el secretario de la Marina James Forrestal, se envía una fuerza naval a la antártida, incluyendo a los almirantes Nimitz y Krusen y al contralmirante Byrd, amplio conocedor del terreno, como se ha visto. El objetivo oficial de la operación era realizar una serie de maniobras para poner a prueba la resistencia de equipos en temperaturas extremas, viabilidad del desarrollo de bases americanas en suelo antártico, e incluso plantear su soberanía en parte del continente. Un enigmático grupo viaja como parte del contingente de científicos especialistas de la Operación Highjump, pero escrupulosamente separados del resto de las tripulaciones de las distintas naves de la flota que se dirige al continente austral. Entre otros, encontramos a un antiguo miembro de la desaparecida OSS, que había tenido participación en la Operación Nike en 1942 y en otras de naturaleza similar; como enlace con la Marina, encontramos a un agente de la División P, de Inteligencia Naval (la misma División P que participó en el asalto federal de 1928 a un ignoto pueblo de la costa de Massachussets conocido bajo el nombre de Innsmouth); igualmente, se ha dicho que les acompañó el semidesconocido Robert Deschaines, declarado psíquico y mentalista, y miembro de la veterana ASPR o American Society for Psychical Research; y, por no alargar la lista, destacar a cierto super-agente de la naciente CIA, aquí en uno de sus primeros casos, quien posteriormente ha sido implicado sucesivamente en la Operación Condor, en el escándalo Nugan-Hand, en el no menos sonado escándalo Irán-Gate, así como en el Proyecto MK Ultra, entre otros. La agenda de este grupo es ligeramente distinta a la de la Marina yanqui, y sus superiores no sólo cuentan con los datos proporcionados por las dos expediciones de la Miskatonic University, amén de las observaciones realizadas por el propio Byrd; sobre todo, cuentan con la valiosísima información revelada por cierto científico alemán rescatado en la Operación Paperclip (operación de trasvase de científicos y técnicos alemanes a suelo estadounidense durante los estertores finales de la Segunda Guerra Mundial). No huelga decir que, por supuesto, entre los objetivos ocultos de esta operación, uno de los principales era dar con la posición exacta de esas supuestas bases de submarinos y el motivo por el cual, según se entiende, nunca llegaron a ser puestas en funcionamiento. Y, por supuesto, si este motivo estaba relacionado de alguna forma con la supuesta y posible existencia de los restos una civilización prehumana de millones de años de antigüedad - y, por supuesto, de la posibilidad de su persistencia en la actualidad. Los resultados de tal expedición, aún, continúan siendo catalogados como información clasificada, y en absoluto permitido el acceso a investigadores de ningún tipo. No obstante, y según han revelado fuentes no explícitas al Viejo Coyote, cabe que las consecuencias de esta operación hayan continuado con la siguiente operación yanki a gran escala en el antártico, a saber, la Operación Deep Freeze (años 1955-56).
  • 1957: Los norteamericanos comienzan la construcción de una base polar científica permanente en la antártida, a la que bautizan con el nombre de Byrd Station, en honor al explorador y almirante de la Marina. Numerosos accidentes y problemas surgen durante el trabajo, debido entre otras cosas a las duras condiciones climáticas del lugar escogido (a unos 500 kms de la costa occidental). Una vez terminada, aparte de albergar equipos científicos durante la temporada de verano, servirá de almacenes para otras bases. Sin embargo, a lo largo de las décadas, irá abandonándose paulatinamente, bajo el rumor de estar maldita, clausurada definitivamente en 1972. En 1980 ha sido prácticamente cubierta por la nieve.

Por causas variadas y de cierta complejidad, nos vemos obligados a finalizar en este punto nuestra imprecisa cronología; con amago de frustración, puesto que nos dejamos en el tintero un par de cuestiones inquietantes, como la real y completa implicación de los Antiguos en todo este asunto, así como de sus antaño servidores, los temibles shoggoths. Por último, y como siempre, disculpar los errores e imprecisiones acometidos durante el transcurso de estas tres últimas entradas de este desvahído e inconstante blog que suscribe...



martes, 9 de febrero de 2010

Notas Dispersas sobre la Tierra Austral (Parte Segunda)


Descargo preliminar: Numerosos y a la par variopintos han sido los motivos por los que no se ha podido últimamente actualizar con la frecuencia que hubiésemos gustado el blog que suscribe; entre los menos importantes no ha de contarse el ya legendario mal de ojo tecnológico de que adolece nuestro amigo y vecino el Coyote, ése que lo lleva a sopesar con talante desconfiado cualquier nuevo aporte a la cultura tecnológica (entre otras cosas, porque dada la lógica caotica con la que transcurren y se agolpan pensamientos, imágenes e ideas en su precaria e inestable psique, el Coyote es incapaz de conectar con esa otra lógica que sustenta los tecno-mitos contemporáneos, ya se sabe, la lógica que tiene en los principios de identidad y de no contradicción dos de los pilares que la sustentan) Por supuesto, no debe descartarse la que siempre ha sido causa principal en las demoras de El Blues del Coyote: desidia y carne de dejadez congénita...

Sin más, damos paso a la continuación de la entrada anterior, y que aproveche:



Aclaraciones previas

Si en la primera parte de esta imprecisa cronología de la antártida habíamos tratado de proyectar una perspectiva alienígena, en ésta nos centraremos en un punto de vista propiamente humano y antropocéntrico. Que el continente antártico es de descubrimiento reciente, sobre eso no cabe lugar a dudas (si no contamos, claro está, con ciertos desvaríos teosofistas); sin embargo, bajo el nombre de Terra Australis Incognita, este elusivo continente ha sido supuesto por geógrafos y cartógrafos desde la antigüedad: una extensa tierra que, de alguna forma, haría de contrapeso, para que el peso del resto de continentes del planeta no desequilibrase el Disco terráqueo. De hecho, se daba a este continente desconocido mucha más extensión de la que posteriormente se ha comprobado que posee - e incluso, como en el conocido mapa de Piri Reis, se unía al continente sudamericano por una suerte de istmo (aunque evidencias como ésta, que desbaratan los argumentos de aquellos entusiastas del misterio y los convierten en humo, raramente son bien vistas).

Con la llegada a sudamérica de los primeros europeos - súbditos de las coronas española y portuguesa, sobre todo (y no templarios) -, las proporciones reales de la antártida se fueron circunscribiendo con mayor exactitud, y a partir de los viajes de exploración de James Cook, James C. Ross y otros, la antártida ha ido desvelando la forma con que actualmente se la conoce... Cartógrafos, geógrafos y exploradores, según idea del Coyote, con su labor, se limitaron a congelar los espacios del planeta con total frialdad en planos, mapas y cartas, hasta que cualquier atisbo de acceso físico a otros mundos se ha hecho impracticable, cuando no cosa de extravagantes, locos y demás miembros del circo mundial de los misterios sin resolver.

En todo caso, y según cuentan, desde que en 1675 la nave de Antonio de la Roché fuera desviada en el cabo de Hornos por la corrientes, y llegase a avistar por vez primera las así bautizadas islas Georgias del Sur, se desató una carrera de descubrimientos entre numerosas naciones, para ocupar y declarar como propios archipiélagos que circundan la antártida, así como grandes extensiones del continente mismo, una carrera que llega, casi, hasta nuestros días; posiblemente, tal fiebre descubridora - y apropiadora - viera su final con el Tratado Antártico, en 1959 (aunque ello es discutible). Debido, por tanto, a la gran cantidad de expediciones de exploración, científicas, comerciales y militares que han llevado a cabo tantos países desde el siglo XVII, la cronología que sigue a continuación, no debe considerarse exahustiva (no lo es, y nunca lo ha pretendido). La mayoría de las entradas, de alguna forma, hacen referencia o tienen algún nexo con lo hasta ahora narrado, si bien en muchas éste quizá no quede claro o explícito - entre otras cosas, por las contradictorias noticias que han traído, en la mayoría de los casos.

Cronología Superficial e Incompleta de Ciertos Hechos Acacecidos en la Antártida (continuación)

  • 1675: En el mes de abril, la nave del inglés Antonio de la Roché es empujada por las corrientes al sur del Cabo de Hornos, realizando de esta forma el primer avistamiento de las islas Georgias del Sur.
  • 1773 (el 17 de enero), al mando de la corbeta "HMS Resolution", el descubridor inglés James Cook desembarca en las islas Georgias y Sandwich del Sur. Junto a sus temerarios hombres, Cook es el primer hombre conocido en cruzar el Círculo Polar y circunnavegar el Mar Antártico, alcanzando la latitud 71º 10´ Sur, y desbaratando el mito geográfico de la Terra Australis Incognita. A partir de este año comienzan numerosos descubrimientos de islas australes, por parte de personalidades de varias naciones.
  • 1819: El capitán inglés William Smith es el primer ser humano conocido en avistar tierras del continente antártico y regresar con vida; bien es cierto que, por esa misma época y sólo poco antes, el navío español "San Telmo" (74 cañones, y 644 hombres de tripulación), en su viaje hacia el Callao peruano, había desaparecido en una tormenta al sur del cabo de Hornos, sin volver a saberse más de ellos; sin embargo, restos del barco se encuentran poco después, en una de las islas Shetland, durante el segundo o tercer viaje de Smith, pero no pueden dar cuenta de la tripulación.
  • 1828: Arthur Gordon Pym, de Nantucket (Massachusetts, USA), se embarca como polizón en el ballenero "Grampus", y tras varias visicitudes de caracter cada vez más dramático, termina en el foquero "Jane", acercándose cada vez más al polo sur; alcanzan la misteriosa isla Tsalal, donde descubren variedad de especímenes que sólo puede dar que pensar en ciclos evolutivos absurdos (o de finalidad incomprensible para la mente humana). Sobre el final de Pym y los suyos, sólo pueden hacerse especulaciones, aunque posiblemente haya existido algun tipo de intervención de los Antiguos - los habitantes milenarios del continente antártico, como se recordará -, dada la superioridad de sus conocimientos en cuanto a la ciencia de la sugestion hipnótica y el extraño final de sus días.

  • 1839: Partiendo de la isla Desolación (también conocida como Kerguelen), la goleta estadounidense "Hallbrane" parte con rumbo desconocido, llevando a bordo al filántropo y geólogo mr. Jeorling - corresponsal del afamado escritor Jules Verne, entre otras cosas -; capitaneados por Len Guy su objetivo no es otro que dar con los restos y posibles supervivientes de la "Jane", entre los que se encontrarían su capitán, así como el infaustamente conocido Arthur G. Pym. Los descubrimientos de tal expedición nunca han sido corroborados posteriormente, de modo que cabe aquí igualmente una manipulación mental obra de los Antiguos, poco dados a ser molestados en su refugio polar.

  • 1840-1841: El comandante británico James Clark Ross, en una expedición formada por los navios "Erebus" y "Terror", hace importates descubrimientos (como el mar de su nombre, varias islas, una gran muralla de hielo) así como cálculos muy exactos de la situación del polo sur magnético - al cual, sin embargo, no logra acceder.
  • 1873: Eduard Dallmann, por encargo de la poco antes creada Sociedad Alemana de Viajes Navales Polares (Deutsche Polar Schiffahrtsgesellschaft), con su barco "Grönland" descubre nuevas regiones y pasos en las aguas antárticas.

  • 1901-1903: Expedición antártica alemana Gauss, dirigida por el profesor Erich von Drygalsky. Durante cerca de catorce meses, su barco ("Gauss", de vela y vapor) quedó encallado en el hielo; uno de los hitos logrados es la primera vez del uso de globos aerostáticos en la exploración antártica. Durante estos mismos años, se desarrolla la expedicion britanica Discovery, la primera de varias del explorador Ernest Schackleton.
  • 1907-1909: Expedición británica Nimrod, donde el explorador Ernest Shackleton corona el monte Erebus (volcán activo), y se logra alcanzar el punto más al sur del polo hasta ese momento.

  • 1910: Tercera expedición alemana, bajo el mando de Wilhem Filchner con el barco "Deutschland".

  • 1925: Nueva expedición alemana, a las órdenes del dr. Albert Merz con el barco polar "Meteor".

  • 1928-1929: El aviador y explorador norteamericano Richard Evelyn Byrd sobrevuela el polo sur, con un trimotor Ford, partiendo desde la isla Rossevelt en el mar de Ross, donde se encontraba el campamento base, Little America; en su vuelo descubre enormes zonas inexploradas, así como cordilleras montañosas de una escala colosal. A su vuelta, asegura haber sido testigo de ciertos fenómenos, momento desde el cual se verá obsesionado con volver al polo sur, para investigarlos más a fondo.
  • 1930-1931: Expedición Pabodie, de la Universidad de Miskatonic, Arkham (Massachussets, USA); sus numerosos descubrimientos (cordilleras aún más altas que la del Himalaya, así como presencia de fósiles críptidos, entre otros) palidecen, al lado de las terribles consecuencias que sufrieron los científicos e investigadores de la expedición. Seguida por la expedición Stearkweather-Moore, que regresa maltrecha, y con conclusiones un poco extravagantes, de los sucesos de la expedición anterior.

Conclusión en la próxima entrega...

lunes, 30 de noviembre de 2009

Notas Dispersas sobre la Tierra Austral (Parte Primera)

Prólogo

Si bien la historia del ser humano, respecto a su relación con el continente antártico (polo sur, generalizando), es relativamente moderna - los primeros avistamientos, que se sepa, datan de finales del siglo XVIII, o todo lo más principios del XIX -, pasando por el importante hito de ser el único continente nunca habitado por civilizaciones humanas (al menos, hasta donde se conoce, y si no contamos con las bases científicas de distintas naciones que allí han campado más recientemente, claro). No es de extrañar, puesto que el continente antártico o antártida es un lugar tremendamente inhóspito, y sus condiciones extremas han impedido un desarrollo y asentamiento de cualquier tipo de vida en ella; por supuesto, pueden encontrarse en algunos puntos de tan inmensa región al ocasional albatros, a pingüinos de pomposo caminar, amen de focas y otros, cuya subsistencia no depende realmente del continente, sino del mar que lo circunda. Se han hallado, sin embargo, restos paleobotánicos de extensos bosques de helechos arborescentes, de la era llamada Paleozoica (aprox. hace 500 millones de años, ahí es nada); por supuesto, esto ocurría cuando el continente antártico aún no se encontraba en el polo geográfico, es decir, antes del cambio de inclinación del eje de la tierra. Aún hoy día, apenas pueden encontrarse líquenes y algunos musgos que, como toda vida, tiende a tratar de mantenerse en su estado. En todo caso, pocas especies del reino animal o vegetal son capaces de adaptarse a temperaturas bajo cero grados, en el planeta.

Como decimos, un continente largo tiempo deshabitado, inexplorado y virgen, (desde el punto de vista del ser humano); un territorio misterioso, que ha inflamado la inspiración de Edgar A. Poe, Jules Verne o Howard P. Lovecraft, entre otros. Un territorio que ha dado a las especulaciones más delirantes, entre los amantes de las conspiraciones de estructura paranoide. Sin embargo, no resulta la antártida un continente tan desconocido, si en lugar de nuestra acostumbrada visión antropocéntrica, nos lo planteamos desde una perspectiva un poco más... alienígena, digamos. Por supuesto, la carencia del ser humano de ciertos receptores sensitivos - como un buen sónar, un poner - no ayuda en demasía, a comprender esas otras formas de captar lo real; pero hagamos el intento. Dicho esto...


Cronología Superficial e Incompleta de Ciertos Hechos Acacecidos en la Antártida

(Advertencia: como se comprenderá, algunas de las fechas consignadas son aproximativas)

  • La noche de los tiempos (hace 1.000 millones de años): La especie conocida como los Antiguos (Elder Things, también Annunnaki o Anakim) llega desde espacios ignotos, con intención de poblar la joven Tierra. Aterrizan en el océano Antártico, donde comienzan a construir su primera ciudad, en las profundidades marinas - no falta quien la asocia con la mística Kaddath en la Inmensidad Fría, aunque este punto no está del todo claro. Por aquel entonces, la tierra sólo contiene, como formas de vida autóctonas, meras bacterias y algunas algas de fulgor verdeazulado. En los fondos marinos, manipulando el ácido desoxirribonucleico (ADN) y el citoplasma, por métodos desconocidos para el ser humano, los Antiguos crean al proto-shoggoth, una entidad protoplásmica con capacidad de autoduplicación, la cual comienza a generar formas de vida que servirán de sustento y servidumbre; depurando esta técnica, los mismos shoggoths serán creados, como raza servidora, y comienzan a proliferar. Recreación artística de un Antiguo


  • Hace 900 millones de años: Gracias a la labor de sus esclavos shoggoths, las ciudades de los Antiguos se extienden en las profundidades de todos los océanos del mundo prehistórico, emprendiendo entonces la colonización de la superficie, y cientocincuenta años más tarde, con la llegada de los pólipos volantes a la Tierra, da comienzo una feroz guerra, donde los Antiguos logran conservar la soberanía de los océanos. Los pólipos encontrarán su némesis en la llamada Gran Raza de Yith (y viceversa)...
  • Hace 450 millones de años: Los Antiguos, seres de rara inteligencia e inagotables conocimientos científicos y místicos, prosiguen con sus experimentos biológicos y genéticos, y la explotación subsiguiente de estas formas de vida primitivas; de esta manera se dan a luz los primeros vertebrados, y demás seres vivos del planeta, algunos de los cuales escapan de su control y se extienden por doquier, evolucionando libremente.


  • Hace 350 millones de años: Atravesando espacios más allá de la geometría euclidiana, acontece la llegada al planeta de los distantes xothianos, entre ellos el gran Cthulhu, junto con su progenie, tomando para sí las enormes extensiones de tierra que los cataclismos internos del planeta han hecho emerger - el futuro continente de Mu, para más señas. Con la fundación de la ciudad de R´lyeh y la aparición de los primeros profundos, que se ponen al servicio del gran Cthulhu, los Antiguos marchan a la guerra una vez más, viéndose cada vez más cercados en sus ciudades de las profundidades abisales. Cincuenta millones de años más tarde, algún tipo de suceso cósmico de consecuencias terribles, tiene como resultado el hundimiento de R´lyeh, así como el cautiverio de los Grandes Primigenios (Cthulhu, Yig, Tsathoggua et alia), quienes, es de esperar, continúan actualmente en su confinamiento...

Recreación artística y soportable de un shoggoth
  • Hace 250 millones de años: Primera rebelión de los shoggoths; tras milenios de servidumbre, los shoggoths se revelan contra los Antiguos. Con el paso de los milenios, los shoggoths han ido mostrando una cada vez mayor predisposición a la imitación de sus amos y al aprendizaje de cierto pensamiento básico articulado; a raiz de esto, se desarrollan su sentido de la individualidad y conciencia de su injusta servidumbre; se desata una cruenta guerra, tras la cual vuelven a ser domeñados por sus amos.

  • Hace 160 millones de años: La sucesiva llegada y apogeo, en orden de aparición, del imperio serpiente de Valusia, la llegada de los mi-go desde el lejano Yuggoth, el resurgir de los pólipos volantes, y el imperio yithiano en lo que será Australia, cercan finalmente a los Antiguos en sus metrópolis de ciclópeo basamento, quienes se percatan de que ya no pueden salir del planeta; con el paso de las eras, se han vuelto completamente dependientes de la atmósfera terrícola; aún así, la mayor parte del planeta seguirá en posesión de los Antiguos, momento a partir del cual sólo harán menguar con el paso de las eras.

  • Hace 50 millones de años: otro gran cataclismo sacude la tierra, destruyendo gran parte de las ciudades de los Antiguos, incluida la ciudad original, en la antártica; construyen una nueva, más grande y espléndida, ciudad en el polo sur, sobre la base de un profundo abismo; con las nuevas rebeliones shoggoth, el enfriamiento de los polos por las glaciaciones y el auge de nuevas especies en el resto del planeta, los Antiguos languidecen, y terminan por retirarse a la ciclópea ciudad polar, llevándose consigo a la mayor parte de los shoggoths, y perdiéndose en el olvido con el paso de las eras.

Continuará en la próxima entrega, ¡con la aparición estelar (y marginal) de algunos seres humanos!


sábado, 14 de noviembre de 2009

Coyote: Nacer de Nuevo

Contra todo pronóstico, incluso contra el de sus mismos fundadores, este blog que suscribe persiste (bien que con no pocos altibajos, que era lo menos que podía esperarse), hasta haber cruzado la línea del bienio; como decimos, este hecho ha sorprendido hasta a los miembros del equipo de El Blues del Coyote, los cuales se reconocen como víctimas de la desidia y carne de dejadez congénita.

Cierto es que algunos de los miembros del equipo original ya no están entre nosotros, y que el mismo Coyote tiene tendencia a ausentarse largas temporadas - no ya de nuestra cercanía, sino también de este plano material, a realidades supralunares más allá del sentido común y de cualquier atisbo de lógica pedestre; no es menos cierto, sin embargo, que desde que emprendimos nuestra andadura era algo que teníamos ya por sabido: que el grueso del equipo esté conformado por maniaco-depresivos, dando lugar a esos altibajos mencionados, al margen de nuestra primigenia declaración de intenciones, sobre ser completamente fieles a nuestro instinto de incoherencia.

Es buena hora, pues, de hacer un sentido homenaje y recuento de aquellos miembros del equipo original de El Blues del Coyote que no se encuentran ya entre nosotros:


El equipo original de El Blues del Coyote,
en su reunión fundacional en Adyar, 1952


* Doctor Ananda Bharatanatyam, notable lingüísta y metafísico: Desapareció sin dejar rastro, abandonando todas sus pertenencias, su trabajo y familia; aun siendo insoluble el caso de su ubicación, los detallados diarios que llevaba el profesor Bharatanatyam sobre sus avances en las disciplinas del yoga han llevado a más de una hipótesis descabellada.
* Capitán Henry Maynard, avezado pilóto: Acosado en sueños, durante el caso de "el Atlante", voló una noche entre El Cairo y un destino desconocido, para no volver a saberse más de él. Cierto que algunos miembros del equipo han recibido misteriosos mensajes, donde afirman que Maynard se encuentra perfectamente, habiendo desposado a la princesa heredera de cierta civilización perdida, y hecho promesa de no volver a la superficie nunca más; no todos estamos seguros de este último punto.
* Sir Hiram Quain, filósofo de la cultura y reconocido ocultista: Iniciado de alto grado en numerosas sociedades secretas del planeta, erudito de bastos conocimientos y diplomático para la Corona británica; muchos miembros del equipo ya le habían advertido del riesgo de ciertas técnicas esotéricas llevadas a cabo en su imponente y lóbrega mansión familiar, Quain Manor, al igual que ciertas lecturas a que se daba, en su amplia biblioteca. Su estancia ya indefinida en el sanatorio privado lo demuestran.
* Memsahib Irene Chrakravarti, teósofa y nuestra médium particular: Mestiza de dos culturas, sensitiva y de profunda sagacidad, había heredado de sus antepasados adeptos de la Avidya Tantra cierta facilidad para alcanzar el estado de trance, cosa que el equipo explotó en numerosas sesiones en que la memsahib ejerció de médium; la última y más desastrosa de esas sesiones tuvo como resultado dejar en estado catatónico y comatoso a Irene, estado del que aún no ha despertado. Y sus últimas frases, que hemos grabado con fuego en nuestra memoria, aún resuenan con ecos inquietantes.
* Herbert Houssian, periodista y experto en geopolítica: Incansable en su denuncia del genocidio armenio, de quienes tiene sangre por parte de sus ascendientes paternos, ha sido corresponsal de guerra en conflictos por todo el globo; sus amplios conocimientos de los entresijos del gran juego de la política internacional han sido no pocas veces de gran ayuda. Lo último que supimos de él es que nos había puesto una conferencia desde Berlín, pero desde entonces nada sabemos de Herbert Houssian; algunos sospechan que fue detenido de forma ilegal por la CIA, y llevado a la prisión de máxima seguridad de Guantánamo; otros opinan que fue el MOSSAD quien llevó a cabo la detención.

Y estos, entre los más señeros del equipo, puesto que nos dejamos en el teclado la rememoración de otros miembros igualmente importantes, como el reputado arqueólogo doctor Spiro Gianakopoulos (desaparecido en extrañas circunstancias durante una excavación en el laberíntico palacio de Knossos) o el chamán yaqui conocido como "Cuervo Astuto", éste último uno de los que siempre había desconfiado del viejo Coyote (quizá por conocerlo mejor que nadie).